Había una vez en un gran campo verde y frutal vivía una vaca era grande, blanca con sus pequitas de color café, se contoneaba por todo este bello lugar, esperando a su dueño, cierto dia llego su dueño a ordeñarla pero trajo algo mas con él, ¿que será?, ella ansiosa e inquieta esperaba a que se acercara para poder ver mejor, cuando lo vio no podía decir nada, era el sillón más guapo que había visto, era grande musculoso, simpático, y muy gracioso, y al conocerlo más se dio cuenta de la ternura que había en su corazón, pasado el tiempo entablaron largas conversaciones, mientras el patrón la ordeñaba, hablaban de todo, de las familias, del propio patrón, contaban chistes, e imaginaban locas historias, Ana la vaca no podía soportar más en silencio ese amor que sentía por Raúl, y un día decidida y arriesgada a confesarlo todo le dijo: Raúl tengo algo que decirte, desde el primer momento que te conocí estoy locamente enamorada de ti, TE AMO desde lo más profundo de mi corazón, y quiero preguntarte,¿Quieres casarte con migo?...
¿Qué? Dijo Raúl, no le salieron mas palabras, solo brincaba, reía como loco por todo el campo, Ana sorprendida a ver dicha reacción se fue a ocultarse detrás de un gran árbol, triste, y decepcionada porque pensaba que Raúl solo se burlaba de ella, pero no era así Raúl estaba dichoso, bailaba y reía porque sabía que su amor era correspondido.
Hablando Por fin Se aclararon los malentendidos.
Después de tener la fecha lista, las invitaciones compradas y marcadas decidieron Un día empacar maletas, para ir Ana a conocer a su suegra, que vivía en una casa grande, y lujosa, luz la mama de Raúl la recibió fría, y antipática, por que le parecía inaudito que su único hijo fuera a casarse con una vaca, eso no podía ser… por que en todos sus años nunca había escuchado disparate igual, además como nacerían sus nietos, vacas con patas de sillón, o sillones con manchas cafés y cola, no podía imaginárselo,
Pasado el tiempo luz acepto la relación, un poco celosa, y distante pero la aceptó.
Llego el día de la boda estaban ya listos los invitados por un lado vacas toros , terneras, y por el otro sofás, sillas, mecedoras, butacas todos felices y a la expectativa de dicha ceremonia, el padre oruga fue el que celebro el matrimonio el cual dijo: el amor y más aun el amor verdadero lo puede todo, puede soportar una tormenta, puede pasar por encima de razas, de diferencias sociales y físicas, gente incrédula que no puede creer en el amor, y que más bello ejemplo que el matrimonio realizado entre Ana la vaca y Raúl el sillón …
Fin …
Qué cuento.... me encantó
ResponderEliminarVieja gil deja de decir huevadas
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