MARIPOSA LA VACA MAS HERMOSA
Una noche oscura y fría Juan se encontraba sentado en su silla favorita, una Silla mecedora vieja como su Casa del campo, que le habían regalado sus abuelos maternos, era un silla de color marrón ya desgastada, que le traqueaba todo como si se fuera a partir en cada movimiento que realizaba, tenía un cojín en el espaldar, un cojín que la abuela le había hecho cuando era bebe, delicado y suave que cada vez que Juan se recostaba en el entraba en un sueño profundo, y esa noche no era la excepción.
El fuerte viento que estaba haciendo esa noche arrullaba a Juan mientras se dormía, era viento de lluvia que avisaba una fuerte tormenta, tormenta que no tardo en desgajarse con gotas de agua del tamaño de una roca que golpeaban con fuerza el pasto y las tejas de la casa, cuando de pronto en los truenos escucho un fuerte mugir de una de sus vacas, Juan entre dormido salió corriendo hacia su cuarto por una capa, una linterna y un machete pues no sabía lo que estaba sucediendo y no quería ir desprotegido.
Cuando llego al corral se encontró con la gran sorpresa que Mariposa la Vaca más hermosa de su ganado que hace poco había sido lastimada por un trueno que le partió uno de sus cachos por la mitad quedando en muy mal estado, estaba dando a luz a un bello ternerito, Juan pensó que estaba alucinando, pues no sabía que Mariposa estaba preñada y entre los fuertes truenos se escuchaba el sufrimiento de la vaca, quien había resistido varios días hasta el nacimiento de su ternero y quien al ver a su hijo a su lado lo arrastro hasta los pies de Juan dando su ultimo mugir, cerrando sus ojos canela para siempre.
Desde ese día Juan cuida al lindo ternero de Mariposa como jamás lo había hecho con otro animal, pues Mariposa lo había puesto a sus pies para que lo cuidara y lo protegiera como ella hubiera hecho.
DIANA IPUZ

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